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Reinstalan mural de Rufino Tamayo en sede de la ONU

Reinstalan mural de Rufino Tamayo en sede de la ONU

Fraternidad es la idea de Tamayo sobre la solidaridad”. Manuel Gómez Robledo, subsecretario de Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos.

Nueva York, EU. (El Economista).  El mural restaurado del artista mexicano Rufino Tamayo (1899-1991), titulado “Fraternidad”, fue develado este lunes en el vestíbulo principal del edificio sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Nueva York.

En una ceremonia en la que participó el subsecretario de Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos, Manuel Gómez Robledo, y Susana Malcorra, jefa de Gabinete del secretario general de la ONU, el mural fue develado luego de que en el 2009 fuera enviado a México para su remoción y exhibición.

“A nombre del gobierno de México es un placer y un honor presentar esta obra magnífica de Rufino Tamayo en la Organización de Naciones Unidas. ‘Fraternidad’ es la idea de Tamayo sobre la solidaridad”, indicó Gómez Robledo.

El subsecretario manifestó que tal como sugiere la obra de Tamayo, creada en 1968 y donada a la ONU tres años más tarde, México está convencido de que sólo mediante esfuerzos “justos y fraternales” es posible que la humanidad alcance sus metas comunes.

“México está convencido de que el multilateralismo y el diálogo universal y equitativo de las naciones bajo el derecho internacional es esencial para afrontar los retos comunes que compartimos como humanidad”, aseguró el funcionario.

Malcorra explicó que las llamas de la hoguera representadas en el mural simbolizan la idea que tenía el pintor del amor, la verdad y la justicia, y que las personas sin coloración mostradas en la obra significaban que éstas pertenecían a un sola raza: la humana.

“En muchos sentidos, este maravilloso mural subraya el papel de México en la ONU, y su contribución para garantizar un futuro que sea sostenible y de paz para todos”, sostuvo Malcorra.

‘Fraternidad’ fue un obsequio que el propio Rufino Tamayo y el gobierno de México hicieran a la ONU.

El organismo multilateral es el poseedor oficial de la obra, aunque la restauración fue una cortesía financiada por México.

 

 

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